agosto 5, 2024
Hay infinitas formas de dejar que nuestro corazón se abra. Todas y cada una de ellas tan particular y única que despierta facultades dormidas en nuestro cuerpo y las transforma en revelaciones de nosotros mismos, de la realidad y el cuerpo que habitamos, y de lo muy, muy profundo que podemos llegar a sentir si nos dejamos llevar por lo sentido.
La mente es un lugar de paradojas, el corazón, un lugar de reconciliaciones.
La mente divide, el corazón congrega.
Y al contrario de lo que uno pueda imaginar, la mente divisoria es esencial en nuestra experiencia, pues mediante ella conocemos el camino, y el que camina, conocemos lo observado, y el que observa.
En esta época moderna, hemos negado y renunciado a nuestro corazón con tal de poder encajar y subsistir en un mundo que se dirige a la deriva. Pues en este terreno corrupto e infértil, no existe lugar alguno para un corazón florecido. ¿Y por qué? Hace mucho, mucho tiempo, la mente divisoria no existía de la misma forma en que lo hace hoy, y esto era debido a la percepción que el ser humano tenía respecto a la realidad. Este humano poseía una mente divisoria, pero ésta no estaba en conflicto, por el hecho de que su corazón formaba parte de su expresión, de sus actos y de incluso sus pensamientos. De esta manera, el humano antiguo existía de manera armónica y uniforme con su mente divisoria porque el corazón lo guiaba a conocer lo verdadero y lo falso, de tal manera que podía discernir y escoger en base a lo que trascendía tanto lo falso como lo verdadero.
En vez de ver una cara de la moneda, veía las dos simultáneamente, porque sabía que su mente dividía y su corazón podía ver más allá de lo polarizado, de esta manera tenía acceso a una perspectiva total de lo que ocurría en un lado y en otro, de lo que ocurría en su cuerpo y en su espíritu. Esta multidimensionalidad solo podía ser posible gracias a la fuerza unificadora del corazón, ya que este era el espacio donde las imágenes duales se observaban como una sola. Arriba y abajo eran conceptos y hechos reales, como hoy en día, pero para aquel ser humano existía también un concepto y un hecho que los unía a los dos, revelando un tercer componente; la unidad.
En esta unidad existía el humano, no en la mente, no en el corazón, sino en el campo de energía que estos dos generaban cuando se unían. Este es el punto cero. Ni uno, ni lo otro, esta es, la no dualidad. Y esta es, la esencia del espíritu humano, la verdadera y única inteligencia que guía la humanidad hacia su existencia superior.
¿Cómo entonces, el ser humano, perdió esta visión unificada?
Por muy sorprendente que pueda parecer, el ser humano cayó y perdió esta visión unificada, y esto ocurrió por varias razones, muchas de las cuales, por muy paradójico que pudiera parecer, fueron producto de un proceso orgánico de evolución y adaptación a nuevas leyes cósmicas y terrenales que provocó una división en partes del ser humano que hasta ahora habían estado unidas. Todo han sido pasos necesarios e inevitables para el progreso adecuado del ser y cuerpo humanos. Con la fisicalidad, la separación de cuerpo y espíritu se volvió primero como una realidad interior, para que luego se viera reflejado en el exterior. Esta realidad exterior es la misma que en la que estamos hoy en día. Lo interesante aquí es observar, cómo aquel ser humano, dejó meramente de observar lo dividido y se convirtió en parte del proceso de separación, entrando en un mundo de polaridades y contrastes. Esto, por supuesto, hizo que esa visión unificada que poseía, se viera fragmentada y configurada de tal manera que pudiera adaptarse a las condiciones físicas. Es por ello, que la mente se materializó con un cerebro con dos hemisferios, y el corazón como un órgano vital en el centro del cuerpo. Lo interior y exterior ahora se habían vuelto completos opuestos, no solo en la mente del ser humano, sino también en su realidad externa. Así el humano poco a poco, fue perdiendo su facultad de percibir de manera unificada y empezó a vivir sumido en esta realidad divisoria, olvidándo por completo de lo que había sido una vez. Esa visión unificada original nunca desapareció del todo, se convirtió en lo dividido, se encarnó en todo lo manifestado.
El olvido nos hizo creer en una realidad que no era, en ver una sola cara de la moneda, en estar solo en nuestras cabezas. Y esto dio como resultado, tras guerras interminables, tras la búsqueda de una ilusión… la creación de una realidad destructiva y antinatural, la formación de un sistema que está oprimiendo y aniquilando cualquier rastro de verdadero conocimiento.
Ahora el ser humano vive en conflicto consigo mismo, porque (cree que) está separado de su corazón, y porque vive con la certeza de que este último no es compatible con la mente. Su deseo por erradicar el dolor y el miedo lo lleva por caminos destructivos, pues en la ignorancia de sí mismo, cree que si elimina su capacidad de sentir, será libre de vivir sufriendo.
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Un comentario
Soledad callada;
Hoy multiplica las palabras tu presencia.
8/8/8 Ventana .MilAgros.
Pulsar ,Latido más allá del espacio y el tiempo .
🌹🙏🐢Mil gracias Marc jubany .El Amor es un abanico
de colores ~~~aum