junio 4, 2024
Son 3 dimensiones y experiencias que forman parte de la vida cósmica, las cuales envuelven la multiplicidad multidimensional de la experiencia de la conciencia. Mediante estos tres términos podemos encontrar los fundamentos que abren a nuestra conciencia a experimentar una realidad que transciende lo conocido y lo establecido, y apunta a una dirección amplia, y expansiva, en la que todo lo conceptualizado y mentalizado se convierte en una propia realidad.
El sonido se caracteriza por ser un tono puro, orgánico y natural, que se configura en patrones perfectos que surgen de la armonía y equilibrio naturales. Mediante el Sonido, experimentamos la realidad del ser uniforme a través de la frecuencia y la vibración. Es decir, la dimensión espiritual del sonido se manifiesta en nuestro interior a través de los sentimientos, emociones y sensaciones. Esencialmente, todas la formas manifestadas de la naturaleza son expresiones sónicas condensadas. Entonces el sonido espiritual se “escucha” no mediante los oídos, sino mediante el corazón y el cuerpo de percepción sensorial.
La sensación es sonido en otro estado de densidad.
Con este entendimiento nuestros sentimientos y emociones abarcan un nuevo significado, se elevan en su capacidad de expresar las más puras sensaciones de lo espiritual en la experiencia corpórea.
El ruido es un patrón de conciencia imperfecto, es la disonancia de un conflicto interno que se genera cuando la fricción de dos o más partes de nuestro ser se auto-perciben como amenazas. El ruido es pues, la desintonización de un patrón natural, la distorsión de las ondas de frecuencia y vibración, lo cual invierte el principio organizador original que codifica nuestros cuerpos y espíritus a resonar coherentemente con el equilibrio y orden naturales.
Mientras que el sonido es un campo de conciencia fluido, el ruido es el estancamiento de un específico patrón de tonos. Queriendo decir, que los aspectos traumatizados de la identidad son expresiones atrapadas en una falsa percepción de la realidad de sí mismas. Sentimientos tales como la confusión, el dolor, la apatía, etc. son expresiones de la corrupción de ciertos Sonidos originales. Así, el Ruido, no puede existir sin el Sonido, pues solo representa una disfuncionalidad del patrón perfecto natural.
Silencio. El silencio ya no es regido por leyes, formas o patrones. Esencialmente es, el cuerpo de lo Infinito. Esta es la suprema inteligencia del espíritu, que posibilita el restablecimiento de todos los falsos patrones de Sonido (Ruido) hacia sus correspondientes tonos perfeccionados. Podría decirse que el Silencio es la matriz de la cual los tonos originales de la creación, las más puras y elevadas frecuencias y vibraciones emergen, como la causa primordial, para dar forma al patrón organizador de la creación. Nada puede elevar más nuestro ser que el Silencio, pues es en él nos encontramos con la verdad primordial de nuestra existencia. La virtud vacía del silencio hace referencia a la erradicación de toda forma y toda identificacion con esta ultima, para vivir en la verdad no-manifestada de nuestro ser. Así nos volvemos, una vez más, seres inmortales y eternos.
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